Ella es poblana por imposición y defeña por necesidad, disfruta el café por la mañana y esos cinco minutos después de vestirse en que te acurrucas en la cama otra vez. Hay momentos en su vida inigualables como el rato de trance al viajar hacia algún punto en que olvidas incluso a dónde vas y la sensación de encontrar las llaves o los lentes extraviados mientras te mientes, diciéndote que controlas tus errores.
Pero por sobre todas las cosas, es terapeuta porque adora la expresión de la gente cuando se da cuenta que a pesar de lo horrible que está viviendo alguien puede echarle flores, o puede ver que hay un motivo por lo que está pasando por esa experiencia. A veces incluso le gusta que se molesten con ella o que piensen que dijo algo estúpido, porque en general es grato que la gente dude, de sí mismos, de ella, dudar es necesario.
¿Pero por qué serviría un taller de cartel con una terapeuta?
Porque cualquiera que quiera o intente hacer algo interesante u original tiende a pensar (y solemos hacerlo sin instructivo), pero qué tal si existieran pautas o pistas al menos, para saber pensar, para saber crear.
¿Y si no quiero un instructivo?
Por lo menos puedes hacer uso de una explicación, de entender la lógica o el subtexto en cada pensamiento que tienes, porque en cada conflicto o distinción hay una base, y eso es epistemología…
…la vives, sepas o no sobre ella.